Internet como un mundo paralelo

Una vez escuché a alguien comentar que Internet se ha convertido en un mundo paralelo, en una especie de universo en el que vemos reflejada cada faceta de nuestra vida. Si queremos informarnos sobre la actualidad, podemos salir a comprar un periódico o podemos leer las noticias online; si queremos hablar con un amigo, podemos quedar con él para tomar algo o podemos charlar a través de las redes sociales; si queremos comprar cualquier cosa, podemos salir a la calle a buscar una tienda o podemos comprar en el acto desde una tienda online.

Hoy en día, la vida cotidiana se mueve a caballo entre el mundo físico y el mundo digital, y no podemos descuidar nuestra presencia en ninguno de los dos. Una empresa que no tiene su propio espacio en la Red está perdiendo oportunidades de negocio a cada segundo que pasa. Pero no se trata solo de tener un dominio y una página: hay que saber diseñarlos y gestionarlos. Y es que hay algo peor que no tener página web: tener una mala página web.

Comunicar a través de la web

El sitio web de una empresa es, en el mundo digital, lo mismo que el local de la empresa, su pintura, su decoración y su limpieza en el mundo físico. Si queremos transmitir una buena imagen en Internet debemos presentar una página clara, atractiva y bien estructurada, del mismo modo que para satisfacer al cliente físico le recibimos en un local limpio, bien decorado y ordenado.

Imaginemos que un cliente entra en una tienda que tiene las paredes a medio pintar, cada una de un color, que los artículos están tirados por el suelo sin orden ni concierto y el pobre hombre, por mucho que revuelve, no encuentra lo que busca. Pues lo más probable es que dé media vuelta y se vaya en busca de otra tienda.

Por eso, la regla número uno en esta sociedad en la que confluyen lo físico y lo digital es ‘Necesitas tener presencia en la Red, pero no vale cualquier cosa’. Tu página tiene que ser un reflejo de lo que tú eres, de lo que quiere transmitir tu marca, de tus valores y de tus promesas.

Es importante concienciarse sobre la necesidad de trasladar parte de nuestras herramientas de trabajo al mundo digital, porque por mucho que les pese a muchos es ahí donde está el futuro y buena parte de nuestro presente. Y la cosa no está tan boyante como para desperdiciar oportunidades.

Larga vida al marketing de experiencias

El mundo del marketing es muy amplio y engloba infinidad de metodologías y de formas de trabajo. Pero si tuviera que destacar una que, en mi opinión, está pegando fuerte en los últimos años -y estoy convencida de que seguirá haciéndolo- esa es el marketing de experiencias.

El marketing de experiencias o marketing experiencial persigue provocar una serie de emociones en su público objetivo que le empujen a la compra. Estas sensaciones transmitidas modelan una idea de marca en la cabeza del cliente y la posicionan frente a la competencia. El cliente potencial da el paso de adquirir el producto o servicio de una marca concreta porque quiere vivir esa experiencia que el marketing experiencial de la compañía le está proponiendo.

Un buen ejemplo lo encontramos en las campañas de Apple, una compañía que ha logrado generar una imagen de marca de lujo en la cabeza del público gracias a un cuidadísimo marketing de experiencias.

Ejemplos conocidos de Marketing de experiencias


1. Apple

Los spots de los diferentes modelos de iPhone nos presentan un estilo de vida en el que la clave se encuentra en loa propios dispositivos. Nadie como Apple para jugar con las emociones del comprador potencial y mostrarle cómo disfrutaría de los pequeños detalles del día a día con un iPhone en la mano.

2. Ikea

El gigante sueco es otro de los grandes ejemplos de éxito a través del empleo del marketing de experiencias, uno de los puntos fuertes en la estrategia de la compañía. Y es que, en este caso, Ikea juega con el marketing experiencial incluso antes de que el cliente pase por caja, convirtiendo la propia visita al establecimiento en toda una experiencia.

No es baladí que cada una de las tiendas cuente con una cafetería-restaurante con una gran variedad de especialidades a precios muy asequibles; que, mientras los padres compran, los niños puedan quedarse en un parque infantil, o bien acompañarles y disfrutar de las áreas de juegos que se reparten a lo largo de cada tienda; o que al pasar la línea de cajas encontremos un punto de venta de perritos y refrescos.

Y qué decir de las experiencias que ofrece una vez adquiridos sus productos. Sus propios catálogos, cargados de frases evocadoras, sus carteles y spot televisivos muestran cómo puede cambiar el día a día de sus compradores después de decorar su casa en Ikea.

3. Loewe

En su polémica campaña de 2012, Loewe supo plasmar el estilo de vida que quiere que se relacione con su gama de productos para los más jóvenes. A pesar de las burlas y de las parodias que surgieron en torno a este video, pienso que la compañía logró su objetivo: que su público objetivo vea reforzada su pertenencia a un grupo y haga piña en torno a sus diseños.

4. Estrella Damn

Los spots de Estrella Damn de cada verano son todo un clásico basado en el marketing de experiencias. A mí, personalmente, me encantan. Hablamos de pequeñas obras de arte que nos presentan a gente joven disfrutando de las vacaciones, en lugares y situaciones idílicas en las que a cualquiera de nosotros nos gustaría vernos en algún momento del verano :) Y el nexo en común de todas ellas, ¿cuál es? Como no, un botellín de Estrella Damn.

Spot 2014

Spot 2013

Spot 2012

Spot 2011

5. Trivago

El comparador de hoteles Trivago ha basado sus últimos spots televisivos en el marketing de experiencias, mostrandole a espectador las pequeñas cosas de las que puede disfrutar si concreta una escapada a través de su página web.